La sentencia que impide a mi candidatura la toma de posesión tiene consecuencias políticas y favorece este estado lamentable de la representación colegial
TOMÁS MERINA – ICOMEM PARA TODOS
El martes 30 recibí la sentencia del juzgado 18 de lo Contencioso en la que el juez considera que no puedo ser candidato a la presidencia del Colegio de Médicos de Madrid, a pesar de haber sido proclamado como ganador por la Junta Electoral en diciembre de 2024.
Considero que es una sentencia política por cuanto entiende que el resultado de las elecciones (47% nuestra candidatura, 28% la de Esther Rubio y 25% la de Manuel Martínez Sellés) carece de valor frente a una interpretación de un aspecto formal.
Las dudas de si un compañero reúne las condiciones para ser candidato deben de ser resueltas, dentro del Colegio, antes de la votación. Es incomprensible que los órganos del Colegio no decidan, hasta 18 días después de las elecciones que el ganador no reúne las condiciones para ser candidato, siempre en contra de la opinión expresada por escrito de la Junta Electoral.
Todo lo que me ha ocurrido sé que es cierto porque lo he vivido, si alguien me lo contara pensaría que no era verdad.
Desde que comencé el proyecto, han sido tres años extraordinarios. En lo profesional y en lo personal. Los problemas que pusimos de manifiesto en las reuniones con los médicos madrileños se han agravado espoleados por el incomprensible comportamiento de la ministra de sanidad, su Estatuto Marco y la complicidad, por inoperancia, de la Consejería de Sanidad. La profesión ha salido de su “encantamiento” y ha entrado en una situación de enfrentamiento con los políticos, que corre el serio riesgo de cronificarse, como muestra del desencanto de los profesionales en el balance de lo que se les exige y lo que se les da a cambio.
Las dudas de si un compañero reúne las condiciones para ser candidato deben de ser resueltas, dentro del Colegio, antes de la votación
En lo personal he conocido a médicos increíbles en su quehacer diario y en la categoría humana de su compañerismo. También he conocido a colegas que no tienen, en mi opinión, la talla ética mínima para pertenecer al Colegio, como Sellés y Cordón.
En el conflicto profesional larvado y explicitado en los últimos meses, tenemos en Madrid un déficit de representación muy notable. Lo que queda de Junta Directiva de Sellés y Cordón se han preocupado de salvar las vallas de los diferentes pleitos y confiar que, el paso del tiempo, tape su nefasta gestión del patrimonio común de los médicos madrileños. Los dos tienen pánico a ponerse delante de los médicos madrileños, es la única explicación plausible a su tozudez en no ser capaces de reunir la Asamblea de Compromisarios desde hace dos años. Debo recordar que los Estatutos señalan la obligación de reunir a la Asamblea (como órgano supremos del Colegio), al menos, dos veces al año. Se han saltado cuatro convocatorias obligatorias, al mismo tiempo negaron a más de 100 compromisarios celebrar una Asamblea que resolviera, dentro del Colegio, la situación creada.
La ausencia de legitimidad es similar a falta de representatividad, Sellés y Cordón aparecen para salvar la imagen de la consejera y para repartirse todos los meses cantidades de dinero clandestinas, en tanto que son desconocidas para los compromisarios y no están autorizadas por unos presupuestos aprobados por la preceptiva Asamblea de Compromisarios (artículo 31 y ss de los Estatutos del Icomem).
Los Colegios de Médicos están parasitados por un par de empresas de seguros que buscan unos Colegios inoperantes, a cambio de privilegios para determinados dirigentes. Son Colegios que tienen vocación de convertirse en negocios y olvidarse de su capacidad para representar y defender el ejercicio de la profesión.
La sentencia que impide a mi candidatura la toma de posesión tiene consecuencias políticas, favorece este estado lamentable de la representación colegial; nuestra candidatura fue denunciando y escuchando puerta por puerta, hospital por hospital, en los centros de salud y emergencias esta situación de deterioro paulatino y creciente del ejercicio médico.
Los médicos madrileños nos apoyaron con el 47% de los votos, (28% Rubio y 25% Sellés), y después de 18 meses intentan pastelear para que ahora se repita la votación con sólo las papeletas de Sellés y de Rubio, ambos perdedores de las elecciones de diciembre del 24.
Sólo cabe una solución democrática con elecciones en las que se puedan presentar todas las candidaturas que lo deseen, otra cosa es intentar salir de la inmundicia con dos paletadas de estiércol.